Dios sabe que sin esfuerzo y sacrificio en lo que hacemos, no habrá resultados. Tenemos sueños, metas,  proyectos por delante. Y esto es muy importante ya que eso nos mantiene activos y llenos de vida día a día. Cuando se deja de soñar, se inicia el camino del abandono y del resentimiento. Se deja de vivir para sobrevivir. Dios quiere que vivamos, no que sobrevivamos. Sobrevivir es subsistir con recursos escasos o en condiciones muy adversas. Sobrevivir es vivir con pocos medios o en circunstancias difíciles.

  • Sobrevivir: Implica estar en modo automático, lidiando con desafíos y necesidades básicas, a menudo sin disfrutar el presente.
  • Vivir: Es conectarse con el presente, apreciar lo simple, cultivar relaciones y encontrar sentido, no solo existir.

Para vivir a plenitud necesitamos tener recursos a la mano, a nuestra entera disposición. Para ser utilizados cuando los requerimos en la consecusión de nuestros sueños, nuestras metas y nuestros proyectos.

A nuestros sueños les ponemos metas para hacerlos una realidad. De lo contrario, solo se quedan en deseos. Las metas tienen fecha de finalización, es decir de alcanzarlas. Y para ello tenemos que actuar con fuerza, firmeza y estabilidad. Eso sí, sin Dios es imposible permanecer en la lucha día a día hasta alcanzarla. Con Dios de nuestro lado y obrando por y para nosotros, todo se hace realizable. «Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.» Mateo 19:26 RVR1960.

Cada inicio de un nuevo año surgen buenas intenciones, reflejo de nuestros deseos a alcanzar. Pero sin Dios, es muy difícil lograrlo, incluso para algunos es imposible, tan así que no tienen nada, no son nada, no están en nada.

¿Por qué es necesario traer al Señor Jesús nuestras metas y sueños? Porque El es la fuente de toda bendición. «La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.» Proverbios 10:22 RVR1960.

Fuera de Dios hay resultados sí por supuesto, pero no son bendiciones. Y muchos de esos resultados son una puerta para el pecado, la destrucción personal y familiar inclusive. Para muchas personas sus logros al final son fuente de tristeza y no de gozo. Sus logros son como imanes que atraen la tentación, activan el pecado y la pérdida en muchas áreas. «Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.» 1 Timoteo 6:9-10 RVR1960.

En cambio las bendiciones de Dios, no atraen tristeza. Sino por el contrario, atraen vida para vida. La persona bendecida por Dios es una fuente de bendición para sí mismo y para quienes le rodean. ¡Somos bendecidos para bendecir! Y Dios nos provee de los elementos útiles y necesarios para ser portadores de bendiciones. Sólo se puede dar lo que sí se tiene. «No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» Mateo 6:31-33 RVR1960.

Las bendiciones de Dios además de llenarnos el espíritu, el alma y el cuerpo, nos añaden gozo y satisfacción. Con sus bendiciones nos sentimos satisfechos y agradecidos, jamás entristecidos. Aún más, Dios promete si en algún caso llegará la tristeza, convertir esa tristeza en gozo. «De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo.» Juan 16:20 RVR1960.

Nuestra experiencia ha sido esa. Lo hemos vivido, lo hemos experimentado. Cuando llegó la tristeza junto con el lamento y el llanto, Dios fue capaz de darle vuelta a esa situación, haciéndonos una nueva persona en El. «Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.» Salmos 30:11-12 RVR1960.

Buscamos que Dios nos responda en nuestras metas y sueños personales. Usted ha creído a los siervos de Dios, y por eso será grandemente bendecido.  «Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.» 2 Crónicas 20:20 RVR1960. Creer en Dios da seguridad. Creer a los siervos de Dios trae prosperidad.

Es ahora el tiempo de creer a Dios y a Sus profetas. Es ahora el tiempo de la prosperidad espiritual, emocional, sentimental y material. Este es el año del corazón abundante.

Dios quiere llenar nuestros corazones de sus bendiciones, porque si abundamos de Sus bendiciones, de eso precisamente hablará nuestra boca. «El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.» Lucas 6:45 RVR1960.

Es tiempo de poner a Sus pies en el altar de la bendición, lo que representa nuestros sueños,  nuestras metas, nuestros proyectos.  «Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados.» Proverbios 16:3 RVR1960,; «Pon en manos del Señor todas tus obras y tus proyectos se cumplirán.» Proverbios 16:3 NVI.

La acción es vital para lograr lo deseado. Si no hacemos nuestra parte que nos corresponde, Dios no hace la suya. Nosotros hacemos lo natural, Dios hace lo sobrenatural. Y para ello hay que creerle a Dios. «Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.» Salmos 37:4-5 RVR1960.

Confiar es tener fe, seguridad y esperanza en Dios. Por eso le encargamos nuestro cuidado, nuestra  seguridad y nuestra protección. Recordemos y no lo olvidemos. «Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.» 2 Crónicas 20:20 RVR1960.

• Francisco Gudiel – FG-

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