En el trabajo, en la iglesia, en la familia, en el club de diversión, en el vecindario, en los amigos vemos personas que tienen a alguien a quien admirar, amar y desear sexualmente. Es decir, viven una relación de pareja. Entendemos por supuesto que esta relación de pareja es entre dos, un hombre y una mujer.

Y al verles, a algunos se les nota que están bien. Otros están mas o menos. Y otros están mal. ¿Cómo se conoce eso? Por el trato entre ellos, por cómo ambos visten, por su lenguaje corporal, por sus actitudes.

Esto nos permite entender que lo que se muestra en público, es el resultado de dias, meses o años de vida privada que se vive. Instante tras instante sumamos más y más, o restamos más y más en la relación de pareja, cuando hacemos lo incorrecto o dejamos de hacer lo correcto, decimos lo incorrecto o dejamos de decir lo correcto. En algo fallamos en cualquier instante.

¿Cómo se cae en semejante tragedia, incluso admirándose, amándose y deseándose? Cuando se pierden el respeto y el compromiso en la relación de pareja.

La relación de pareja es como cuando se tiene una cuenta bancaria. Cada vez que hacemos o decimos algo bueno, hacemos un depósito y aumentamos el saldo a favor, es decir hay mas dinero. Cada vez que hacemos o decimos algo malo, hacemos un retiro y disminuimos el saldo a favor, es decir hay menos dinero.

Hemos entendido que en la relación de pareja para que ésta funcione, deben existir en la misma proporción de importancia e intensidad, tres fases claves: Amigos por admiración, novios al principio y luego esposos por amor, amantes por deseo sexual.

Pero navegando entre la admiración, el amor y el deseo sexual, deben estar presentes y activos el respeto y el compromiso, que vienen a ser así como la proteína fortalece y permite el crecimiento en el cuerpo. ¿Le está dando proteína a su relación de pareja? Porque si su relación de pareja está cada vez más frágil e incluso se ha empequeñecido, urge darle la proteína emocional del respeto y compromiso mutuos.

Recuerde que para que el amor funcione, amarse no es suficiente. De allí lo vital del respeto y el compromiso.

El respeto es el valor que permite que la persona pueda reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades del prójimo y sus
derechos.

• Unicef

El respeto hacia la pareja es reconocer lo que la otra persona es. Es otro ser humano con voluntad propia, con sentimientos y emociones que deben ser tomadas en cuenta. No se puede ni debe ignorarse el sufrimiento, la humillación y el dolor de esa persona cuando se le irrespeta.

Respetar lo que desea, lo que piensa, lo que siente según su personalidad única. Respetar es no obligar a que haga o no haga, diga o no diga. ¿Cómo se logra? Dándole su espacio y su lugar en la familia, el hogar, y en la relación de pareja. Siendo relevante no ejercer ningún tipo de presión, y mucho menos violencia psicológica, verbal y física. «Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.» Lucas 6:31. Respeto es cuidar sus sueños, sus pertenencias personales, su salud, su integridad y seguridad dentro y fuera del hogar.

El respeto permite valorar lo bueno que tiene el cónyuge. Apreciamos sus virtudes, como también aceptamos sus defectos e incluso sus falencias. Cuando hay respeto no existe la venganza ni el desquite, porque valoramos lo que es bueno, amable y eficiente en la pareja. Respeto es también reconocer y aceptar que también nosotros carecemos o fallamos en muchas cosas, evitando echarle la culpa de todo a la pareja. El respeto nos hace ser justos.

El compromiso es una obligación  o acuerdo que alguien asume ante una situación o con otras personas. Se considera un valor una virtud, ya que suele facilitar el éxito en proyectos y relaciones. Cuando alguien se compromete, toma cierto grado de responsabilidad  sobre un objetivo.

• Concepto

El compromiso es algo voluntario y de buen gusto, cuando es el reconocimiento de lo útil que es para lograr resultados. El éxito en la relación de pareja debe ser buscado con esfuerzo, sacrificio y aínco. Y siendo una obligación se llega a acuerdos bilaterales, es decir el esposo y esposa juntos. Aunque primero es unilateral cuando comprende uno mismo lo que sí es y lo que no es, al grado que al exponerlo y platicarlo con la pareja, uno ya esté seguro y convencido de su importancia.

De allí que lo más fuerte del compromiso, es hacerlo uno con uno mismo primero. Porque si uno no está conciente ni tiene convicción, no asumirá el compromiso. Y si en caso dado lo asumiera por presión, mas temprano que tarde dejará de hacerlo, rompiendo el compromiso. «Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.» Mateo 5:37.

Un compromiso es la responsabilidad asumida en la relación de pareja. Se toma como un deber a cumplir siempre, a pesar de… y en medio de…  ¡Un compromiso en la relación de pareja, es un pacto real y vigente hasta que la muerte los separe! «Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.» Eclesiastés 5:5. Aunque este texto bíblico se refiere en prometer a Dios, se aplica también a lo prometido a la pareja.

Otro texto bíblico que se refiere a la relación sexual, se puede aplicat también a los compromisos adquiridos con la pareja. «El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.» 1 Corintios 7:3.

• Francisco Gudiel – FG –

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