Mi Felicidad depende de mí, no de ninguna otra persona y tampoco de Dios. No se sorprenda de esta declaración. Déjeme explicarle el por qué es así.

El concepto de felicidad varía de quién la explique para sí mismo. Para algunos felicidad es no tener ninguna clase de problemas. Para otros son las relaciones familiares buenas que les producen paz y armonía. Para alguien mas podría ser alcanzar el éxito en un proyecto, ya sea personal o empresarial. Y no faltaría quien lo atribuyera a la buena salud, al dinero abundante, al amor presente y activo, a las amistades, etc. La lista es interminable como son los gustos, deseos y necesidades de las personas. Recuerde todo depende del cristal con que se mire.

¿Para usted qué es la felicidad? Es muy probable que usted añadiría algo más a la lista antes mencionada. Pero para ayudarle a responder, le haré otra pregunta y ésta más directa. ¿Es usted feliz? ¿Disfruta de la vida, le gusta vivir cada día a pesar de… y en medio de…? Y aquí le haré una pregunta mucho más personal e inquisitiva, ¿Usted vive o solo sobrevive? Si no disfruta lo que hace cada día, usted está sobreviviendo. Y eso sí le puedo asegurar, el que sobrevive no es feliz.

La felicidad plena y total no existe, ni es real. ¿Por qué es así? Porque siempre habrá algo que nos puede producir ya sea tristeza, o enojo, o angustia, o decepción y hasta frustración. Nuestra felicidad es pasajera y circunstancial cuando depende totalmente de lo externo a nosotros mismos. Nuestra felicidad no la podemos ni debemos poner en manos de los demás. Nada ni nadie determina nuestra felicidad, porque nadie se ha ganado ese derecho sobre nosotros.

Nuestra felicidad nace en nuestra mente y en nuestro corazón, porque es nuestra, no le pertenece a nadie más. Nuestra felicidad la forman nuestros pensamientos, nuestro criterio, nuestros sentimientos, nuestras emociones y nuestra voluntad. No podemos ni debemos depender de nadie ni de nada, para ser felices, mas que de Dios y nosotros mismos. «Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.» Eclesiastés 3:12-13. La felicidad nace en Dios y Sus propósitos para cada uno de nosotros.

Dios nos creó para ser felices. Y para ello nos dio un propósito personal a desarrollar y vivir en la tierra. Ese peoposito determina qué seremos, dónde estaremos y además qué tendremos. «Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.» Eclesiastés 3:10-11. Al poner eternidad en nuestro corazón, nos lleva mucho mas allá del plano tierra. Nos lleva mucho más allà del tiempo que determinan los años que vivamos terrenalmente. Y eso nos abre la mente para percibir todo de una manera muy distinta y encaminarnos hacia la felicidad.

Si Dios determinó un propósito para nuestra existencia terrenal, seremos felices en la medida que llevemos a cabo ese propósito divino. «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.» Jeremías 29:11. Ese es el plan de Dios, esa es nuestra ruta.¿Estamos enrumbados en esa ruta? ¿Estamos haciendo lo que debemos hacer y decir? Porque sino lo que tendremos serán efímeros momentos de alegría, creciendo de felicidad.

Puedo entender entonces que si Dios determinó qué seré y qué tengo que hacer y decir mientras viva en la tierra, Dios entonces no es el responsable de mi felicidad. El ya definió mi ruta. El único responsable de mi felicidad soy yo. No importando los contratiempos, las dificultades, incluso las malas acciones e intenciones de otros para conmigo, tengo que seguir día a día esa ruta divina. «Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez. Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.» Proverbios 19:20-21.

Cada vez que acepto con voluntad firme una realidad no agradable y la enfrento con valor y determinación, estoy dando los pasos mas sabios en la consecusión de lo que quiero y necesito, conforme a mi propósito recibido de Dios. Estoy caminando por y para mi diaria felicidad. Es cuando dejo plenamente mi papel de víctima.

El victimista, …, se disfraza de víctima, consciente o inconscientemente, simulando una agresión o menoscabo inexistente y responsabilizando erróneamente al entorno o a los demás.

• Wikipedia

¿Nací para ser una víctima? No, no es así. Entonces, ¿Por qué juego constantemente el papel de víctima? Porque no entiendo ni acepto lo que Dios determinó para mí, y me es más cómodo y fácil hacerme la persona sufrida e incomprendida, en lugar de ignorar las mentiras de los demás y de corregir lo que tenga que corregir y dejar lo que tenga que dejar. «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?» Romanos 8:28-32.

Dios siempre hace su parte para que se cumpla Su propósito en mí, tocándome.a mí hacer la mía..«Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.» Salmos 138:7-8. Dios cumplirá Su propósito en nosotros, pero no es ignorando nuestra voluntad, sino respetando sí queremos hacer o no. ¡No somos robots de Dios! Somos seres pensantes y con voluntad propia.

No dependemos de las opiniones y juicios de otros. Hay personas a las cuales es necesario e imperativo ignorar, e inclusive apartar de nuestras vidas. Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos. Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras. 2 Timoteo 4:14-15. No todo lo que brilla es oro. Muchos llegan y están para dañar y destruir. De ellos hay que cuidarse con fuerza y firmeza.
¡Mas ayuda el que no estorba! Nunca ponga en manos de personas así su felicidad. Cuando aprende a no darle a nadie el poder sobre su estado de ánimo, ¡Ya ganó!.

En el trabajo, en la familia, en el vecindario, en la iglesia, en el lugar de estudios, el club deportivo, etc. encontrará gente que podría afectarle su estado de ánimo. ¡Gúardese de esas personas sobre todo de las intencionales! De las que usted conoce y ya sabe actuarán mal contra usted, así no se sorprenderá. ¿Qué es guardarse de ellos? Aislarse; vigilar, es decir, estar en guardia; preservar. Obedecer, evitar, tener cuidado, guardar (uno mismo), observar, salvar.

Creer, confiar y esperar en Dios en tiempo de crisis, dolor y pérdida abre la mente hacia lo bueno, agradable y perfecto de Dios. «Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía.» Salmos 37:3-6.

«Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.» Filipenses 4:4-7.

«Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.» 1 Tesalonicenses 5:16-24.

¡La felicidad no se encuentra, se construye!

• Francisco Gudiel – FG –

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CITA DE LA SEMANA

«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.»

Salmos 119:105 RVR1960