
La respuesta inmediata sería, sí por supuesto. Porque todos deseamos que nuestros hijos se desarrollen y alcanzen sus sueños. Y lo mejor que como padres, estamos dispuestos a estar allí a su lado para ser parte de sus éxitos, apoyándolos en todo lo que sea necesario. Nuestro propósito consiste en que sean felices.
Incluso como padres muchas veces también deseamos nuestros hijos crezcan, porque siendo niños molestan mucho, dependen de nosotros demasiado quitándonos libertad e independencia. Aunque por supuesto, este es un sentimiento normal y natural como humanos que somos. Todos los padres lo han pensado y sentido en algún momento, ya sea en mayor o menor grado.
¡Y un día crecen! Sin darnos cuenta dejan de ser niños, se vuelven adolescentes, luego jóvenes y después adultos. El tiempo transcurrió. Bueno, esa ha sido la experiencia de muchos, ¿Saben? Incluso la mía. Y al ver hacia atrás, digo que buena ha sido la vida. Valió la pena cada esfuerzo y sacrificio hechos por los hijos.
Pero cuando ellos crecen y se hacen adolescentes, allí empiezan los verdaderos problemas. Se inicia un proceso de cambio de mentalidad y por lo mismo de propósitos. En esta etapa surge el pensamiento de que eran mejor siendo niños, deseando no hubieran crecido. De niños había mas control, menos desobediencia alarmante qué les expone al peligro, a la mentira, al engaño y al abuso. ¡Queremos cuidarlos y protegerlos!
¿Cuándo se inicia la maldsd en el ser humano? La Biblia, la Palabra de Dios, nos explica: Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. Génesis 8:21
Durante su niñez en ese corazoncito y esa memtecita, hay inocencia. Cuando llega la adolescencia, se inicia el camino hacia la siguiente etapa, su juventud; siendo allí cuando surge la maldad.
Ahora bien, el desarrollo tecnológico ha abierto un mundo de conocimiento antes no visto para los niños. Y se suma el libertinaje que se promueve en muchas familias, muchas escuelas, universidades, e incluso en muchas iglesias. No quedándose atrás muchos estados cuyos gobiernos, promueven creencias y prácticas malsanas llenas de vicios, promiscuidad sexual y abandono de valores con sus principios.
Entonces el consejo de Dios es sabio, oportuno e inteligente; Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. Proverbios 22:6.

Lo fundamentado en los pensamientos, sentimientos, emociones y voluntad del niño; se constituye en la llave que abrirá la puerta cuando llegue ese tiempo difícil y complicado de la adolescencia y de la juventud. Caerán sí, pero se levantarán.
En esa etapa de niños son aun obedientes y respetuosos con sus padres. En la adolescencia la rebeldía innata en el niño, se manifiesta con mucha más fuerza e intensidad. Es aquí donde se da el paso hacia la maldad, la mentira y la hipocresía, teniendo como padres que corregir con firmeza pero con amor, toda falta de conducta. Y cuando son jóvenes adquieren libertad en base a sus estudios, su trabajo que les provee dinero y les hace independientes de todo. Aquí se sienten que todo lo saben y que todo lo pueden.
Muchos padres aquí quisiéramos ver a nuestros hijos aún siendo niños. Pero eso es imposible. ¡Han crecido!
Mejor les instruimos en el camino de Díos, para cuando crezcan y emprendan su propio camino, ese camino sea con el temor de Dios. El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre. Salmos 111:10
Así que amados padres, amados adolescentes y amados jóvenes, el temor de Dios, nos libra de irresponsabilidades entre padres e hijos.
¡Estamos a tiempo para enmendar todo camino de pecado y de maldad! Adelante con valor y determinación.
• Francisco Gudiel – FG –
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