
No es lo mismo el auténtico evangelio de Jesús; a lo que una iglesia, una organización, un seminario, un instituto o universidad cristianas, enseñan y practican. Y aquí es dónde nace el concepto y aplicación de religión.
En el sentido más simple, la religión se describe como “la relación de los seres humanos con lo que ellos consideran como santo, sagrado, espiritual o divino normalmente está acompañada de un conjunto de prácticas que fomentan una comunidad de personas que comparten la misma fe.
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Existen muchas religiones alrededor del planeta tierra. Las hay cristianas y las que no lo son. Entre las cristianas están la Católica, la Ortodoxa y la Protestante, con sus respectivas variantes o denominaciones.
Entre las no cristianas el Confusianismo, Taoísmo, Islam, Hinduismo, Budismo, Judaísmo y muchas más. Las hay para todo tipo y criterio de pensamiento y necesidades.
En el evangelio lo que hay es salvación espiritual, fundamentada en la muerte substituta del culpable pecador. «Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.» Romanos 1:16-17. Esta salvación se alcanza al creer en Jesucristo como Salvador y Señor de nuestra vida.
¿Por què no nos averguenza el evangelio de Jesús? Porque es poder de Dios para salvación. La vergüenza es un sentimiento y a la vez una emoción humana, que produce un conocimiento consciente de deshonor, desgracia, o condenación. ¿Pero qué sí nos produce vergüenza por lo que confirma su historia e incluso su vida actual? Las religiones cristianas. Han habido falsedades, mentiras e hipocresía desde sus líderes hasta sus miembros adeptos.
En las religiones hay que tener prácticas para alcanzar la paz y el bienestar interior. Se vive mas por las obras en esfuerzo y mérito propio, lo cual no siempre es posible mentener en el tiempo y circunstancias de la vida. Eso es religioso. «La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.» Santiago 1:27.
En cambio en el evangelio puro y auténtico de Jesús, ni tenemos ni somos nada por mérito y esfuerzo propio. Todo depende única y absolutamente de Dios, lo cual nosotros sólo lo que tenemos que hacer es por fe creer y aceptar todo lo que Dios ha hecho, hace y hará por nosotros. «Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.» Romanos 10:10-13. Por eso no me avergüenzo del evangelio, aunque sí me avergüenzo de la religión cristiana muerta, sectaria y vacía que no produce cambio alguno de verdad.
El evangelio es vivir la vida de Jesús día a día a pesar de… y en medio de… Es testificar de palabra y hecho que somos nuevas personas, que el viejo hombre murió y nació uno nuevo. «Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, este la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de este se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.» Lucas 9:23-26. Por eso no nos avergonzamos del evangelio de Jesús.
El Evangelio es el relato de la vida y las enseñanzas de Jesús. También habla del amor que Dios muestra a la humanidad mandando a su único Hijo Jesucristo a redimir el mundo. Es así que muere por nuestros pecados; es sepultado y al tercer día resucita de entre los muertos conforme él mismo había predicho.
Poder se refiere a la capacidad, facultad o fuerza para hacer algo, influir en otros o mandar, significando la autoridady el gobierno. Jesús tiene ese poder, sólo El ha podido, puede y podrá, siempre y cuando nosotros se lo permitamos. Si creemos y hacemos, el resto de todo lo hace El. «Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.» 1 Corintios 1:18-21.
La justicia de Dios se refiere a su rectitud perfecta y su santidad inherente, manifestada en sus acciones y mandatos, siendo Él mismo la norma de lo que es bueno. No es solo retribución, sino también un regalo de salvación y perdón que Dios ofrece a través de la fe en Jesucristo, haciendo justos a los creyentes ante Él, y culminará en un reino de rectitud. «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.» Romanos 5:1-2.
Revelar es descubrir o manifestar algo secreto u oculto, como una verdad, un secreto, o una cualidad. Fue necesario Su revelación divina en nosotros para conocer, creer y aceptar a Jesús como Salvador y Señor personal. Eso se hizo real y posible por la fe, siendo entonces activada la creencia, la confianza y la convicción profunda en Dios. «(porque por fe andamos, no por vista);» 2 Corintios 5:7. Llegando a ser justos que es la cualidad de ser íntegros y honrados, viviendo conforme a la ley de Dios,
Por eso, no me avergüenzo del evangelio.
• Francisco Gudiel – FG –
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