
Nadie quiere perder y tampoco ser infeliz. Se quiere en realidad triunfar y alcanzar la felicidad, siendo algo normal y natural en la vida.
Deseamos el éxito. Queremos ver nuestras metas cumplidas. Ver los resultados de las inversiones que hacemos, se hace importante. Somos seres vivos con un cerebro el cual debe usarse, lo que provoca el pensar sea vital en el día a día.
¿Qué será lo que nos espera hoy? Bueno en realidad no lo sabemos, aunque sí lo que nos gustaría ocurriera. El problema no está en el pensar, sino en el hacer, porque cuando hay que actuar seguimos pensando nada mas. A todos nos ocurre esta situación.
«En la tardanza está el peligro» es la segunda parte de.un dicho de la sabiduría popular. La primera parte es, «Al buen paso dele prisa». Veamos ahora entonces como queda la frase ya completa: «Al buen paso dele prisa, porque en la tardanza está el peligro». Este dicho es el fruto de vivencias y experiencias que muchos hemos vivido. ¿Le ha pasado también a usted? Estoy seguro que sí.
Aprender de la vida es clave y determinante, sobre todo para no volver a caer en lo mismo. Se aprende poniéndole mucha atención a qué henos hecho y qué no, a que hemos dicho y qué no. Lo vida es una escuela, en la que no se vale ser mal alumno. «El corazón del entendido adquiere sabiduría; Y el oído de los sabios busca la ciencia.» Proverbios 18:15. Sí somos una persona entendida y sabía, seremos buenos alumnos de la vida, y nos graduaremos con éxito y honores a pesar de … y en medio de …
Los resultados o frutos de la vida, son el mejor y mas excelente maestro qué tenemos. Y entre más rápido aprendamos, mucho más aprenderemos y problemas con dolores nos evitaremos. Una de las cosas en las cuales no dejo de aprender, es entender que cuando algo hay que hacerlo, debe hacerse sin demora alguna. Porque en la tardanza está el peligro.
Por ejemplo. ¿Por qué se pierde un cliente en esa venta? Porque no se buscó y visitó a tiempo a ese cliente. Alguien mas le visitó antes y logró la venta. Y ese alguien entonces ganó el dinero. Todo por no dar el buen paso cuando había que haberlo dado. Es decir, en la tardanza está el peligro. Nada ocurre antes ni después. Todo en la vida tiene su momento exacto, el cual se debe aprovechar. «Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.» Eclesiastés 3:1.
Hable cuando tenga que hablar. Después para qué. Haga cuando tenga que hacer, después para qué. Ya es tiempo de dejar que nos sigan quitando lo que nos pertenece. Y no se trata de andar peleando con medio mundo o de andar mal encarados. No. De lo que se trata es de dar el buen paso cuando hay que darlo, porque ¿Después para qué? Cuando el esposo o la esposa ya se fué, ¿Para qué? De ese paso antes que se vaya y le abandone.
Diga la verdad cuando tiene que ser dicha, recordando por supuesto que no es lo que se diga, sino cómo se diga. Abrace cuando tiene que abrazar, bese cuando tiene que besar, toque cuando tiene que tocar.
Porque cuando el hijo o hija ya se fue de casa, entonces ¿Para qué? Cuándo usted se quedó sin trabajo, ¿Para qué? Cuando el malestar se volvió enfermedad y se hizo grave e incluso terminal, ¿Para qué?
Puede que a estos alturas del problema creyendo que ya es muy tarde usted diga, ¿Y ahora, para qué? No se angustie, no se decepcione, aún hay solución «Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.» Mateo 19:26. Pero eso sí ¡Actúe ya! Busque a Dios con todo su ser, y ¡Hágalo ya!
Busque ayuda inclusive si ya es fuera de tiempo. No digamos si aún está a tiempo. Porque en la tardanza está el peligro. No siga pensando nada mas; llame, toque, pida busque. «Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.» Lucas 11:9-10.
• Francisco Gudiel – FG –
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