Cada ser humano tiene la imagen y semejanza de Dios. Así fueron creados. «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.» Génesis 1:27.

No provenimos del mono. No somos el resultado de la evolución de la naturaleza. Somos creación de Dios. Fuimos creados superiores al resto de la vida animal y vegetal. «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.» Génesis 1:26.

Los animales y plantas no fueron creadas a imagen y semejanza de Dios, sino según su género y naturaleza. «Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.» Génesis 1:11-12.

El hombre en sus géneros varón y hembra, es la corona de la creación. Dios lo hizo perfecto, equilibrado y sano en su espíritu, alma y cuerpo; al grado que lo puso como cabeza de toda la creación. Dios creo al hombre con propósitos claros y definidos. No estamos en la tierra a ver que sucederá o caerá por allí. Estamos para manifestar la gloria y el poder de Dios. Aunque lastimosamente la raza humana ha fallado en ese propósito divino al alejarse de Dios, e inclusive dejar de creer en la existencia de Dios.

No creer en la existencia de Dios por las catástrofes, genocidios, tragedias, guerras, enfermedades e injusticias en la tierra, es una cobarde actitud. Porque eso pretende echarle a Dios la culpa y responsabilidad de todo, eximiendo a la raza humana de responsabilidad alguna. Incluso cuando se preguntan, ¿Y dónde ha estado Dios cuando esto o aquello? Dios allí ha estado siempre, pero es el hombre al darle la espalda, quienes sufren los efectos de sus vicios, degeneres, lascivias, inmundicias, irresponsabilidades.

Fácil y cobarde es decir ¿Y dónde está Dios?, cuando se le ha desobedecido e ignorado. «Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien.» Salmos 14:1. El que conoce su creación es el diseñador. Y Dios es el diseñador y creador de todo lo que existe en el universo. A nuestras manos ha llegado su manual de diseñador, la Biblia, su palabra, y ella nos abre el entendimiento para ver y creer en El.

Además tenemos toda la naturaleza a nuestra disposición para ver a través de ella, la mano de un ser divino inteligente.  «Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.» Salmos 19:1. Las leyes que gobiernan los climas cada año por ejemplo. La ley de rotación y traslación de la tierra y los planetas de nuestra galaxia, otro ejemplo. No digamos del resto de galaxias. Todo está en perfecta armonía y sincronización, aún a pesar del daño del ser humano. La formación en el vientre materno de un ser vivo con todos sus sistemas formados y funcionando a la perfección.

El plan de salvación de la humanidad basado en el amor de Dios, supera toda religiosidad existente. Un amor sacrificial para salvar a otros de la condenación eterna porque han obedecido y seguido a Satanás. Jesucristo es Dios hecho hombre, muriendo por toda la raza humana. «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.» Efesios 2:8-10.

Entonces usted es ateo, o es un necio que se cree capaz de entender y explicar todo por sí mismo. Recuerde: «Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Salmos 14:1a. Dios existe, es real y quiere tener comunión con usted y su familia para empezar. Luego con sus amigos, compañeros y vecinos.

Y cuando alguien pretenda confundirle y engañarle, recuerde esta palabra de La Biblia; «Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, Para que no seas tú también como él. Responde al necio como merece su necedad, Para que no se estime sabio en su propia opinión.» Proverbios 26:4-5.

• Francisco Gudiel – FG –

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«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.»

Salmos 119:105 RVR1960