Pareciera que para mucha gente no es necesario asistir a una iglesia. Entiéndase iglesia como un lugar físico en una calle de una ciudad en un país. Aunque por supuesto el nombre correcto sería congregación.

Ekklesia proviene del verbo griego «ek-kaleo», que significa «llamar fuera» o «convocar»; es decir los creyentes apartados del mundo para formar una nueva comunidad con Cristo.

El consejo bíblico es claro, «no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, …» Hebreos 10:25. Congregarse es asistir y participar en actividades de la congregación, junto a otros cristianos.

Uno podría creer que sin asistir a una iglesia, se puede ser un cristiano victorioso; leyendo La Biblia, o viendo programas y leyendo libros cristianos. Pero la realidad, no es posible. Necesitamos de otros más maduros espiritualmente, que nos apoyen y ayuden en momentos críticos. «Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.» 1 Corintios 2:6-8. Un cristiano maduro, es un cristiano victorioso. Es alguien fuerte, firme y estable a pesar de… y en medio de… Un cristiano maduro es completo, perfecto, llevado a su fin, de plena madurez. La madurez espiritual es el propósito de Dios para nosotros.

Sin asistir a la iglesia, se puede en parte ser victorioso, pero cuando cometa una falta o pecado al llegar el día malo, ¿Quién le hará ver ese pecado y le guiará para salir del mismo? Pues no habrá nadie a su lado para escucharle y corregirle en su error de criterio que le lleva al pecado. Tampoco habrá quien le ayude cuando tenga un problema o necesidad al llegar el día malo, urgiendo ver con claridad el problema y recibir luz para enfrentarlo. «Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano» Mateo 18:15-17. Necesitamos de otros para caminar en victoria y caminar con dirección de vida para vida.

Cuando pecamos nos dañamos a nosotros mismos y a los que conviven con nosotros. En esa situación nos ponemos a la defensiva. Y es cuando necesitamos a alguien que nos haga ver dónde está el error y cómo enmendar el daño. Solos sin ayuda no podremos.

Además requerimos crecer en lo espiritual, emocional, sentimental, voluntad y físico. Crecer en el ser interior es la base de salir adelante a pesar de… y en medio de… Nuestra salud mental es el punto de equilibrio en el quehacer del día a día. «sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.» Efesios 4:15-16

Ser parte activa y frecuente en una congregación es vital para todo en la vida; sea en lo espiritual, en lo emocional y sentimental, como en lo físico. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Hebreos 10:24-25.

La iglesia es el lugar para ejercer el ministerio al cual fuimos llamados por Dios. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;» Efesios 4:11-13. Servimos a Dios en función de servir a Su pueblo y aún a los pecadores no arrepentidos todavía. Con nuestro trabajo ministerial estimulamos a otros a las buenas obras.

Segun la IA, estimular significa «llevar a alguien a convertirse en (más) activo, trabajador, fomentar o provocar algo para empezar (más rápido) o desarrollarse (mejor) o excitar a un órgano u organismo para incrementar su actividad».

Necesitamos de otros para ser estimulados. En una palabra es ser mejores cada día.  La iglesia no es un museo de santos, sino un hospital de enfermos espirituales y almáticos necesitados de medicina y apoyo. La iglesia es el único y mejor lugar para crecer en el hombre interior.

¿A qué somos estimulados en la iglesia? Al amor y a las buenas obras. Y eso solo se aprende haciéndolo junto a otos iguales e incluso algunos, mejor que nosotros. Por lo que en soledad apartados en nuestra casa, jamás seremos estimulados.

También tomemos en cuenta el día, el cual puede ser ese día que cometemos pecado alguno o el día del problema o necesidad. Pero también ese día es el retorno de Jesús a la tierra, que para nosotros los hijos y siervos de Dios, consiste en nuestro arrebatamiento al encuentro con Jesús. Y para ir a ese encuentro sobrenatural, es imperativo estar bien a cuentas con Dios. Recuerde y tome muy en serio qué la iglesia no salva, porque es la fe en Jesús lo que nos hace ser salvos; pero eso sí la iglesia nos ayuda a mantenernos en el camino de salvación, victoriosos sobre el pecado y nosotros mismos.

¡Así que a congregarnos ahora mismo! Busque una iglesia sana en lo que cree y practica. Una iglesia en la cual La Biblia sea su  norma máxima de fe y conducta, porque en donde La Biblia no lo es, el mas vivo y manipulador se vuelve el jefe. «Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.» Mateo 15:14. No ande buscando espectáculos, tampoco personas predicadoras carismáticas, ni cantantes, ni grupos musicales famosos.

¿A qué vamos a la iglesia? A buscar a Dios, a adorarle en espíritu y en verdad, a crecer en el conocimiento de Su palabra, a ser salvados, sanados, libertados y levantados. «El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.» Lucas 4:18-19.

• Francisco Gudiel – FG –

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