
Esa pregunta la he escuchado muchas veces. Y considero, las personas que me la han hecho realmente quieren cambiar, además de que creen en la promesa bíblica, «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.» 2 Corintios 5:17.
El problema está en que no pueden cambiar aquellas cosas que les dañan y les impiden ser felices. «Alborota su casa el codicioso; Mas el que aborrece el soborno vivirá.» Proverbios 15:27. Además para colmo de males, bastantes de esas mismas cosas, dañan a quienes conviven con ellos. «Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.» Marcos 3:25.
Muchas de esas personas son cristianas y La Biblia nos dice: «porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.» Filipenses 2:13. Entonces vale preguntar ¿Por qué no pueden si Dios pone el querer como el hacer? Dios quiere ayudarles. ¿Entonces?
Al leer y creer este texto bíblico, muchos erróneamente razonan que Dios va a algo así como a robotizarles. Porque al final pareciera que Dios es quien hará todo, sin tomar en cuenta nuestra voluntad. Nosotros somos seres pensantes con voluntad propia, la cual Dios respeta porque El mismo nos la dio. Tenemos ojos para ver, oídos para oír y cerebro para pensar. Somos seres inteligentes y capaces. Además fuimos creados por Dios con propósitos claros y definidos. «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.» Génesis 1:26-27.
No existe en La Biblia alguien que en contra de su voluntad, haya hecho algo. Cada quien hizo lo que debía hacer, después de un proceso personal e íntimo con Dios, por ejemplo Jonas, Abraham, Moisés, aun Jesús mismo. «Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor. Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos. Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.» Jonás 1:15-17.
Y tampoco hoy día lo hay, ni después lo habrá. Cada quien hace porque decide actuar así como actúa a pesar de… y en medio de…
En la consejería pastoral he visto a personas con ojos llorosos, otros llorando, algunos mas incluso golpear la pared o el escritorio. He visto sus caras demudasas por el dolor, la frustración, la desesperación, la amargura y la vergüenza. No puedo dudar de sus intenciones de hacer los cambios en sus hábitos, sus conductas y actitudes. Están conscientes de su realidad. Pero aún así, no pueden cambiar. Lo logran por un tiempo, para luego volver a fracasar.
Cuatro pasos a dar para lograr el cambio:
- Lo que uno quiere, lo debe hacer siempre. No por un tiempo. Dios ayudará cada vez que uno lo permita, porque El nunca obliga a nadie a hacer lo que no se quiere. No obliga a desobedecer, ni a obedecer. «Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.» Romanos 5:19. En contra de la voluntad personal Dios no actúa. El apela a una obediencia personal, voluntaria.
- No dejar de congregarse activamente. Se debe asistir a una iglesia en la cual uno se sienta bien, se sienta amado y respetado. «Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.» Hechos 2:46-47. Donde sea bien tratado. Y sobre todo haya palabra de Dios, no únicamente espectáculo bien montado, y tampoco haya manoseo y manipulación de la mente y el corazón.
- Buscar la ayuda pastoral, e incluso si fuere necesario según sea el caso, ayuda profesional de un psicólogo o terapeuta de conducta. «Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.» Hebreos 13:17. Recuerde uno solo no es capaz de ver cuál es y dónde está la falla.
- Levantarse cada vez que se vuelva a caer. ¿Hasta cuándo? Hasta que se asuma plena responsabilidad de las acciones y actitudes erróneas y destructivas. «Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; Mas los impíos caerán en el mal.»; Proverbios 24:16: «Sostiene Jehová a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos.» SALMOS 145:14.
¡No espere tocar fondo. Aunque muchas veces, tocar fondo es la tabla de salvación! He visto personas que necesitaron perderlo todo, para hacer lo justo y lo debido, y solo así salir triunfantes.
Aún esta a tiempo. Nunca es tarde para volver a intentarlo. ¡Busque ayuda! ¡No se rinda!
• Francisco Gudiel – FG –
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