En todo hay dos resultados a obtener, ganar o perder. Y por supuesto todos queremos ser ganadores. Aún mas, la promesa de Dios para Sus hijos es esa. «Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.» Romanos 8:37. Hay dos acciones que los cristianos debemos tener claras para saber cómo actuar en el momento justo. Una es cuándo hay que huir y de qué, y la otra cuándo hay que luchar y contra quién. De esa sabia y certeza decision, depende nuestra victoria o derrota.

Tenemos un enemigo común como hijos y como siervos de Dios. «Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;» 1 Pedro 5:8. Satanás es un opositor que se opone y resiste lo que hoy nosotros como nacidos de nuevo creemos y practicamos. Siempre su propósito será llevar la contraria en todo, es nuestro enemigo, rival, antagonista, competidor, contrincante, contendiente, oponente, contrario. Por eso Dios nos pide seamos sobrios y veamos con atención sus trampas y mentiras. La discreción es nuestra arma personal, ya que aprendemos a callar, y si hablamos, lo hacemos sin exponernos a su ataque cobarde y traicionero.

Y es aquí donde está la instrucción de poder y autoridad. «al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.» 1 Pedro 5:9. Resistir es estar firmes, sin moverse ya sea para atrás, o para un lado. Es no ceder ni un palmo de terreno, a pesar de … y en medio de … A Satanás se le enfrenta en el nombre de Jesús. No se huye de él. Se lucha contra él en el poder y la autoridad que nos ha sido delegada por Dios.

Aunque a veces se usan como sinónimos, a menudo se distinguen de la siguiente manera:

  • Poder: Es la capacidad, facultad o «unción» para hacer algo o vencer desafíos.
  • Autoridad: Es el derecho o reconocimiento para ejercer ese poder, fundamentado en el carácter y el testimonio.

Al igual que a los discípulos, Jesús nos ha dado poder y autoridad. Un poder milagroso sobre todos los demonios, no sobre algunos. «Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.» Lucas 9:1-2. Una autoridad que es la habilidad y capacidad legal y territorial. Es una autoridad que define jurisdicción, es decir hacer cumplir la sentencia en un territorio, según lo juzgado.

Por lo tanto de Satanás no se huye, se le enfrenta en una lucha que ganaremos usando la palabra de Dios. «Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.» Santiago 4:7. Jesús nos dio el ejemplo, cuando en tres ocasiones reprendió a Satanás diciendo, «escrito está«. No salimos corriendo, ni asustados, porque nos plantamos en pie firmes, sin retroceder nada. «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.» Hebreos 4:12.

En cambio con lo que no se debe luchar, es con la tentación. «Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.» Santiago 1:12-15.

Si luchamos dando resistencia a la tentación seremos derrotados. Es determinante salir lo más rápido posible, antes que sea muy tarde salir librado. Todos conocemos nuestras áreas y puntos débiles. Puede ser el amor al dinero, aparentar lo que no se es, bebidas alcohólicas, drogas, difamar, ser inconstante, calumniar, mentir, exagerar, hacerse la víctima, pornografía, negocio ilícito, pereza, etc. Toda caída es un proceso que lleva tiempo, no es de un momento a otro:

  • Primero atraído y seducido.
  • Segundo embarazo.
  • Tercero dar a luz al pecado y
  • Por último la muerte.

«Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.» Proverbios 16:18.

Un ejemplo es la relación sexual entre las personas no casadas. «Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.» 1 Corintios 6:18. De lo que nos atrae y lleva a pecar contra Dios y nosotros mismos, de eso sí se huye. Huir representa una acción rápida, sin dilación ni distracción alguna. Se huye de lo que se le tiene miedo o temor. No podemos ni debemos ceder absolutamente a nada ni a nadie.

Otro ejemplo de lo que hay que huir es la idolatría.  «Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.» 1 Corintios 10:12-14. La idolatría es poner a alguien o algo, en el lugar que le corresponde a Dios.

Entre menos edad se tiene, mayores son los riesgos y los peligros, ya que la falta de madurez impide tener un criterio sano y equilibrado. De allí el consejo a los jóvenes, «Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.» 2 Timoteo 2:22. Con quienes se relacionen y convivan los jóvenes, abren la puerta o la cierran hacia el bien o el mal. «y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.» Santiago 4:17. Hacer lo bueno aleja y evita el pecado.

«Absteneos de toda especie de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.» 1 Tesalonicenses:22-23. Abstenerse es apartarse. Si usted.no se aparta su final será triste, vergonzoso y doloroso.

¡Luche, pelee contra Satanás y además huya de la tentación! «Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.» Génesis 19:17. Huir no es de cobardes, es una decisión sabia de valientes.

Comiense por crecer en su hombre interior y sea ese hombre con H mayúscula, es decir un Hombre de Valor.

Comiense por crecer en su mujer interior y sea esa mujer con M mayúscula, es decir una Mujer Virtuosa.

• Francisco Gudiel – FG –

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CITA DE LA SEMANA

«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.»

Salmos 119:105 RVR1960