
Como cristianos nacidos de nuevo, es decir convertidos a Jesucristo, volver a la casa del Padre es nuestra recompensa espiritual. “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.” Juan 14:1-4. Es una promesa de Jesús a sus discípulos de aquellas tiempos, a los discípulos de hoy, y a los de siempre. “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” 1 Tesalonicenses 4:17.
Arrebatamiento viene de la palabra griega «harpazo» que significa «para asir, coger (lejos, a), tirar, tomar (por la fuerza)». Es decir, llevar tras sí con fuerza irresistible. El arrebatamiento de la iglesia describe cuando esta es sacada de la tierra para reunirse con el Señor Jesús.
Como el arrebatamiento es un suceso que no se sabe el tiempo exacto (día y hora) cuando será, la iglesia debe estar preparada esperando el momento en que ocurra. ¿Cómo lo hace?
Velar es la principal actitud de la iglesia, lo que indica una acción constante de estar pendiente o estar despierto poniendo atención a cada suceso o acción alrededor. “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.” Mateo 24:42-44.
Velad, viene del griego «gregoreo» es un imperativo que indica vigilancia constante en el momento actual. Las diez vírgenes que esperan al esposo para la boda nos enseñan la actitud de estar despiertos para cuando el Señor Jesús venga por su pueblo. “Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.” Mateo 25:10-13.
- No habrá advertencia previa y nunca se debe suponer que El no puede venir hoy. “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.” Marcos 13:32.
¿Cómo llevar a cabo la labor de vigilar? La prioridad de los hijos de Dios, no deben de ser las cosas de la tierra que son pasajeras, tarde o temprano se terminan o se destruyen. “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Estad listos. Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida.” Lucas 12:32-36.
La perseverancia produce victoria y éxito. «Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas». Lucas 21:19. Lo que da lugar al éxito material y la salud espiritual, mental y fisica. “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” Pero no se debe olvidar que el fundamento es la victoria del alma. Eso es lo primero.
¿Cómo alcanzamos esa prosperidad del alma, en todas las cosas y en salud? La oración produce fuerza espiritual y física, para que las cosas del mundo no nos carguen y nos impidan estar victoriosos. “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.” Lucas 21:34-36.
Estar alerta viene del griego «prosecho» que significa sostener la mente hacia, es decir, prestar la atención a, ser cauto sobre, aplicarse a sí mismo a, adherirse a, tener cuidado con, dar atención a o, hacia, tener consideración.
El retorno de Jesús está mucho más cerca cada día. ¡Preparémonos para salir a su encuentro en los aires! Busquemos vivir en santidad, no como una religiosidad muerta y vacía, sino una relación personal e íntima con el Padre, por medio de Jesús y en el poder del Espíritu Santo. Hay vida espiritual, del alma y física en Dios.
¡Aún hay más y por eso vamos por más!
• Francisco Gudiel – FG –
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