
Molesto e incómodo es no poder dormir bien. Al levantarnos eso produce nos sintamos muy cansados y enfermos. ¿Le ha sucedido? Creo que sí, pero no se preocupe más de lo debido, hay solución para ello.
Causas para no poder conciliar el sueño, las hay desde emocionales hasta fisicas. Siendo importante buscar resolver cada una de ellas y así dormir bien.
Lo primero es nuestro ser interior, nuestra alma, es decir nuestra persona. Somos seres vivos con una mente, emociones, sentimientos y voluntad. Esa es nuestra personalidad. Eso es lo que realmente y al final de cuentas somos. Nuestro cuerpo simplemente refleja manifestaciones de nuestra alma, notándose a través de nuestro lenguaje corporal.
¿Cómo dormir bien desde que nos acostamos, y además si despertamos a media noche volcer a dormirnos de nuevo? Necesitamos lo más importante, la paz interior. Sólo así dormiremos bien y plácidamente. «En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.» Salmos 4:8. Quien tiene paz, se acuesta y se duerme.
Este texto bíblico define claramente el proceso: Acostarse y dormirse. No es acostarse y quedarse dando vueltas de un lado a otro en la cama, pensando esto y aquello. No se trata de luchar contra el insomnio, porque eso empeora todo aún mas. Repito, es acostarse y dormirse. Pero ¿Cómo?
Para ello hay que estar en paz con Dios primero, y luego tener paz en la mente, emociones, sentimientos y voluntad. Antes de estar en paz con los demás y haya ausencia de guerras, es necesario e importante estar es paz con uno mismo. No estar en guerra consigo mismo es el inicio. La Real Academia Española define la paz como el estado de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud. ¿Empieza a entender por que le cuesta tanto dormir?
Vamos por partes. «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.» Romanos 5:1-2. No es lo mismo estar en paz con Dios a tener la paz de Dios. «Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.» Filipenses 4:7. La primera es confiar en Dios: paz para con Dios, dando lugar a una relación con El. La segunda es confiar en uno mismo: la paz de Dios. La relación íntima y personal con Dios por medio de Jesucristo, abre la puerta hacia la seguridad y personal tranquilidad interna.
Ahora usted dirá, «estoy en paz con Dios, pero aún así me acuesto y no duermo». Y aquí es válido preguntarse el por qué. ¿No será su caso de quien vive una vida religiosa sin ir a la iglesia? Piénselo y sea una persona honesta. La iglesia no nos salva porque no puede, pero nos ayuda a mantenernos en el camino de la salvación.
Otra pregunta, En el peor de los casos, aún yendo a la iglesia no duerme bien, ¿No cree que pueda estar viviendo una vida religiosa muerta y vacía? Eso no sirve de nada, porque no funciona al carecer de fruto espiritual y emocional para usted, faltando su paz interior. Eso le hace estar siempre en un pleito con usted mismo. Y por eso se acuesta cargado y preocupado por esto y aquello. Y así imposible acostarse y dormirse. Crea, confíe y espere en Dios. Tome fuerza, firmeza y estabilidad en El y empezará a acostarse y dormirse. «Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.» 1 Pedro 5:6-7.
La ansiedad es la mucha preocupación por el mañana. Es normal y natural sentir preocupación por algo que nos interesa salga bien y sea exitoso. Pero cuando esa preocupación se vuelve excesiva, nos crea afán robándose la paz que probablemente nos ha costado mucho alcanzar. Luchemos por tener y mantener viva y activa esa paz en nuestra mente y en nuestro corazón.
«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.» Filipenses 4:6-7. Aquí la clave para hacer desaparecer el afán, está en decirle a Dios nuestras preocupaciones, rogándole su bendición y socorro, agradeciéndole su cuidado, protección y seguridad. Y es cuando sin importar la realidad por muy cruda esta sea, nuestros corazones y pensamientos son cuidados por Dios, porque la paz de Dios sobrepasa todo entendimiento.
La paz de Dios es una parte del fruto espiritual, el cual poseemos. «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.» Gálatas 5:22-23. Si tiene una parte del fruto, posee entonces el resto de ese fruto.
La parte física está después de la parte espiritual y emocional. Y está tiene que ver desde hábitos durante el día y antes de acostarnos, hasta con enfermedades.
El internet explica hábitos del buen y del mal sueño. Algunos de estos hábitos son:
- Comer tarde en la noche no es bueno. Se recomienda por lo menos comer unas dos horas antes de ir a la cama.
- Ver pantallas de televisión, celulares y computadoras antes de dormir no es bueno. Se recomienda dejar de hacerlo una hora antes de ir a dormir.
- El cortisol en nuestro cuerpo sube en la mañana para dar energía, y baja por la noche para no estar en estado alerta. Se recomienda buscar bajar el estrés, ya que si hay estrés el cortisol se mantiene alto y al estar alerta nuestro cerebro, no dormimos.
- Dormir con calor y con luz no es bueno. Se recomienda dormir a buena temperatura y sin luz.
- Dormir a diferentes horas de la noche no es bueno. Se recomienda dormir siempre a la misma hora, con el propósito de regular nuestro reloj biológico, el cual determina cuándo ir a dormir y cuándo despertar.
Lo importante es determinar que hábitos nos llevan a tener dificultades para acostarnos y dormir. Corregir los malos hábitos por los buenos requiere esfuerzo y sacrificio, porque vale la pena esforzarnos y sacrificarnos por lo que haya que hacer. El cerebro es reparado mientras dormimos, siendo importante dormir bien y con tiempo suficiente. La vida es bella a pesar de … y en medio de …
• Francisco Gudiel – FG –
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