El Internet y sus redes sociales han transformado la comunicación de forma impresionante, porque la información hoy es accesible, gratuita y rápida de obtener, pero eso sí dejó de ser segura. Se debe tener claro que no todo lo que se lee y escucha, siempre es verdad y sano. Ya que así como hay buenas cosas que se publican, hay también mucha basura llena de tonterías y mentiras inclusive.

Siendo entonces clave y determinante saber escoger que sí y que no evitar. Para ello hay que usar ojos para ver, oídos para oír y cerebro para pensar y razonar. En una palabra, desarrollar criterio.

Del lat. tardío criterĭum, y este del gr. κριτήριονkritḗrion, der. deκρίνεινkrínein ‘juzgar’.

  1. Norma para conocer la verdad.
  2. Juicio o discernimiento.
    • RAE

El criterio debe ser tanto para lo que se lee, mira y escucha, como también para lo que uno publica. Cabe preguntarse ¿Con qué propósito publica en sus redes sociales? ¿Qué busca y espera lograr cuando publica? Ya que lo que uno espera haya del otro lado, es honestidad de parte de quien publica. A nadie le gusta le vean la cara de bobo e ignorante.

El problema está cuando lo que se espera solo es crecer en seguidores o vistas, porque no se pone límite alguno, y entonces se miente o se exagera con descaro y cinismo. Peor aún cuando el objetivo es financiero y no la verdad. Sin dejar por un lado el hecho que hoy día existe una grande pérdida de principios y valores. El aumento de la violencia verbal, física y psicológica es muy fuerte. Siendo la fuente principal de todo esto, la pérdida del temor a Dios.

Entendemos entonces que de igual manera así como es importante lo que publicamos, lo es también el cómo se publica. Hay un dicho popular que dice, «No es lo qué se dice, sino cómo se dice». Y eso se está pasando por alto al publicar desde los noticieros, los periódicos y revistas etc., hasta llegar a las redes sociales.  La falta de educación rayando en la vulgaridad, la ausencia de empatía y de consideración, el insulto y el descrédito, el menosprecio se han vuelto comunes e incluso producen mucho más financieramente.

¿Es tan necesario insultar, minimizar a los demás para que le pongan atención a nuestro argumento sobre esto o aquello? Creo que no porque sin argumentos es imposible alguien cambie de actitudes y de acciones. ¿O será que tenemos tanto odio, resentimiento y amargura contra aquello sobre lo que publicamos?. “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.” Efesios 4:29.

Piense bien y pregúntese, ¿Por qué lo hago así? Eso le ayudará en primer lugar a usted a tener paz y tranquilidad interior. Le dará un buen estado de ánimo y podrá ver, oír y razonar mucho mejor. No es dejar de pensar como se piensa en cuanto al tema o asunto, es darle paso a los argumentos. Es volver al plano y terreno humano.

Si hay argumentos válidos y justos por supuesto, se llega a acuerdos cuando se reconoce la responsabilidad y se acepta incluso la culpabilidad. ¿El resultado? El crecimiento personal de muchos. ¿Sabe? Creo que vale la pena. Perseguir un mundo donde se viva mucho mejor y existan oportunidades para todos sin falta, deberían ser nuestros propósitos. “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.”
Colosenses 4:5-6.

Pero para eso empecemos por cambiar nosotros los que escribimos y hablamos. Allí está la clave de todo, escribiendo y hablando sí, sin dejar de hacerlo pero a la par cambiando nosotros, y sin obligar a nadie o sin pretender hacerlo. Cada vez que se publique algo, se debería preguntar, ¿Estaré sano en mis pensamientos, sentimientos y emociones para ser objetivo en mis argumento?.

Además recuerde y no olvide, que cada vez que publica usted está evidenciando que tiene y trae por dentro en su mente y su corazón. Hasta sus gestos faciales como su mirada expresan su realidad. Su manera como se sienta, mueve las manos y brazos, la postura de su espalda hablan más que lo que escribe o habla. Y al publicar en el medio que sea, habrá un claro reflejo de su ser interior.

No olvide tampoco que nada cambia o mejora al atacar a los demás, nada. Argumentar es mucho mejor, sin atacar,  mucho menos amenazar. ¿Qué busca al final de cuentas?

¿O busca desahogar su frustración, su amargura y resentimiento? Bueno si ese fuera su caso busque ayuda en un consejero o terapeuta que le de luz en medio de la oscuridad mental. Porque si publica que sea para enriquecer, no para contender. Nadie está obligado a creer y pensar igual a nosotros. Cada persona tiene su criterio según sus experiencias y vivencias propias que ha vivido. El respeto debe ser un principio que creamos y al mismo tiempo vivamos dia a día, quien quiera seamos y donde quiera estemos. Usted argumente y deje a los demás que tengan el tiempo para leer, oír y razonar. Eso sí, usted crea, piense y viva lo que publica, porque sino …

• Francisco Gudiel – FG –

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CITA DE LA SEMANA

«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.»

Salmos 119:105 RVR1960