
No existe nada que no tenga estos dos elementos: Los que gobiernan y los gobernados. Y esto aparece en todos los órdenes de la vida: Familiar, espiritual, empresarial, educación, deporte, arte etc. No pudiendo faltar el social por supuesto. ¿Qué es una sociedad?
Una sociedad es un conjunto de individuos que conviven de manera organizada, comparten normas, leyes, una cultura y un territorio o espacio común para cooperar y satisfacer sus necesidades.
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La sociedad para ser exitosa, necesita tener una autoridad sobre ella que busque el bienestar y consecusión de las metas de todos sus ciudadanos. Y por lo mismo de ciudadanos que estén dispuestos a seguir las instrucciones de la autoridad en funciones. La autoridad es el gobierno, y los ciudadanos cada uno, los gobernados.
¿Qué espera el ciudadano? Que aquellos escogidos para gobernar, ejerzan un gobierno buscando su bien personal y el de sus respectivas familias. ¿Qué espera el gobierno? Que cada ciudadano respete y obedezca todo lo ordenado. Solo así se logra construir y tener una buena sociedad que sea segura, viva en paz, tenga y crea oportunidades para todos y por lo mismo sea exitosa.
El problema surge cuando ya sea el que gobierna como el gobernado, busca su propio beneficio olvidando al otro. Y es cuando se cae en injusticias por unos y rebeldías por otros. ¿Cómo sucede eso? Cuando unos como otros, olvidan que la base está en tener la capacidad de entender y aceptar que ambos tienen tanto derechos como también responsabilidades a cumplir.
Lo que más le cuesta a la mayoría de las personas, es la sujeción a la autoridad establecida. Ignoran a Dios al ignorar la autoridad delegada. Romanos 13: 1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
El principio es obedecer. Y se explica mejor con «sujetarse a». La RAE amplia el concepto: Ajustarse o ceñirse a normas: Someterse a reglas, leyes, condiciones o procedimientos establecidos. “Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra”. Tito 3:1. La acción es lo que se espera sea buena en el gobernado, sin alguna oposición o rebeldía.
A esta autoridad delegada por Dios ya sean reyes, presidentes, gobernadores etc., se les debe sometimiento. ¿La razón para ello? El Señor Jesús. “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. ” 1 Pedro 2:13-14.
Jesús no resistió a las autoridades de su tiempo. “Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. ” Mateo 22:21. A Poncio Pilatos le dice; “Ninguna autoridad tendrías contra mí, sino te fuese dada de arriba” Juan 19:11. Esto también había sido dicho por Daniel. “Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.” Daniel 2:21. Dios es quien quita y pone gobernantes usando a los gobernados.
Por supuesto La Biblia de ninguna manera sugiere que Dios puede aprobar un gobierno corrupto. Dios tampoco aprueba a los funcionarios que ejercen gobierno sin someterse a Él. “Como los repartimientos de las aguas, Así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere lo inclina. Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones. Hacer justicia y juicio es a Jehová Más agradable que sacrificio.”
Proverbios 21:1-3. Gobernantes lejos e indiferentes a Dios, caen en avaricia, ambición malsana, injusticias e incluso crímenes para lograr sus mezquinos propósitos.
Este principio de someterse a Dios primero, es muy importante porque reglamenta toda clase de sometimiento y sujeción. El principio, es: sujeción a autoridad que también está sujeta a autoridad. Si hay justicia y juicio en el gobierno, el gobernado se somete voluntariamente, por los buenos resultados del gobierno en favor de los gobernados. “La justicia engrandece a la nación; Mas el pecado es afrenta de las naciones. La benevolencia del rey es para con el servidor entendido; Mas su enojo contra el que lo avergüenza.” Proverbios 14:34-35.
Pero si lo contrario es ausencia de resultados, habrá rebelión y hasta expulsión del poder ya sea por la fuerza o por elecciones. “Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; Mas cuando domina el impío, el pueblo gime.” Proverbios 29:2. Nadie está obligado a estar bajo el poder y autoridad de ladrones y asesinos.
Obedecer a Dios es primero sobre cualquier gobierno. “Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. ”
Daniel 3:16-18. Todo gobierno que vaya y esté en contra de los valores y principios de sus ciudadanos, no merece ni tiene la capacidad de gobernar.
“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. ”
1 Timoteo 2:1-2. El propósito de Dios para quienes gobiernan y para quienes son gobernados, está claramente definido y establecido por Dios: «para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad». Hacer nuestra lucha y esfuerzo diario por ello, es un reto y un desafío personal y familiar.
¡Vamos adelante con valor y determinación!
• Francisco Gudiel – FG –
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