Los años transcurren sin uno darse cuenta y muchas veces desperdiciamos el tiempo al preocuparnos del mañana mas allá de lo normal. Olvidamos que es mucho más importante el presente, es decir el hoy, el ahora y no el mañana. ¿Qué pasará en el futuro? No lo sabemos. «No te jactes del día de mañana; Porque no sabes qué dará de sí el día.» Proverbios 27:1. Mi ahora es más importante que mi mañana.

Muchas veces caemos en el error de pensar en el futuro más que el día de hoy. Y al hacerlo así, déjanos de vivir y disfrutar lo que hoy somos, dónde hoy estamos y lo que hoy tenemos, dejando de verlo por intentar ver lo que aún no ha sucedido. «Oigan ustedes, los que dicen: «Hoy o mañana viajaremos a esta u otra ciudad y estaremos allí un año, y haremos negocios y ganaremos mucho dinero». Ustedes ni siquiera saben qué va a pasar con su vida el día de mañana, porque ustedes son como vapor que aparece sólo por un momento y después desaparece.» Santiago 4:13-14. Por andar viendo lo que no tenemos, dejamos de ver, agradecer y disfrutar lo que sí tenemos.

El mañana no sabemos si algún día llegará. En cambio el hoy es lo que ya está, ya existe. Por supuesto no es dejar de soñar y planificar el éxito, pero eso sí es vivir con plenitud disfrutando el ahora. «Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados.» Proverbios 16:3. Nuestra vida está en la mente, corazón  y manos de Dios, y El conoce nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Pero nosotros vivimos un hoy, un ahora.

Somos dueños de nuestro presente, y no del futuro. ¿Tenemos un buen trabajo? Disfrutar trabajando es el propósito. Recuerde que cuando se disfruta lo que se hace, dejamos de trabajar ya que empezamos a disfrutar lo que hacemos. No hay cabida al temor en dicho trabajo, somos felices haciéndolo, a pesar de… y en medio de…. Cada obstáculo y cada adversidad en el trabajo, se vuelve un desafío que sacará lo mejor de nosotros. Nuestro carácter y criterio son hechos perfectos, crecemos en el ser interior.

¿Tenemos a nuestros padres con nosotros? Disfrutar de su compañía y relación con ellos, es nuestra satisfacción. Y no estar pensando que un día ya no estarán y nos harán falta, porque eso sería sufrir en forma anticipada, innecesaria y de balde. Todo ser humano en su tiempo asignado por Dios morirá. Podríamos morir nosotros antes que ellos inclusive. No suframos inutilmente.

¿Tenemos salud? Disfrutemos de lo que aún podemos hacer hoy, sin sufrir pensando que algún día ya no podremos hacer esto o aquello, por una enfermedad, un accidente o por la edad. Abrir los ojos y despertar cada día debe ser un placer y un gusto satisfactorio. Vivir la vida es bella. Eso sí, cuidemos nuestra salud ahora. Recuerde y viva la promesa: «Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.» Lamentaciones 3:22-23.

¿Tenemos a nuestros hijos, a nuestros nietos, a nuestros bisnietos? Seamos dichosos de estar con ellos, de verles luchar y tener éxito en sus metas. Disfrutemos verles levantarse después se caer en esto o aquello. No suframos por lo malo que podría sucederles en algún momento. Estemos allí para ellos con lo mejor de lo nuestro cuando nos necesiten. Seamosles útiles.

Además cada día tiene sus ansiedades y sus preocupaciones. Entonces ¿Por qué preocuparnos por el mañana que no ha llegado? Incluso esa preocupación puede estar relacionada a muchísimos años después, sin saber si los viviremos. ¿Absurdo verdad?Cuando realmente debemos vivir un día a la vez, el hoy. La ansiedad del mañana no es parte de nuestro hoy, siempre y cuando se tenga un correcta actitud. «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.» Mateo 6:33-34.

Preocuparnos y caer en ansiedad por lo que sí podría ocurrir o no, destruye por completo la paz y la tranquilidad de la mente y el corazón, dando lugar a la depresión, al estrés  a la carga emocional y sentimental. Y eso enferma el cuerpo. «Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?» Mateo 6:25-27. Ponernos ansiosos y preocupados no pone soluciones a nada. Por el contrario, retroceder  es lo que sigue si no enfrentamos aceptando la realidad que tenemos por delante.

Estamos en las manos de Dios, quien tiene el control de todo y además tiene la última palabra. «Porque yo sé que Jehová es grande, Y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses. Todo lo que Jehová quiere, lo hace, En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos. Hace subir las nubes de los extremos de la tierra; Hace los relámpagos para la lluvia; Saca de sus depósitos los vientos.» Salmos 135:5-7.

Para vivir el hoy sintiéndole gusto y satisfacción a la vida, es necesario e indispensable creer, confiar y esperar en Dios. Y dejar de ser pesimistas y negativos, es el primer paso a ser dado. «Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;» Isaías 46:9-10.

Mi ahora, mi hoy es el fundamento de mi mañana. ¡Disfrutemos nuestro presente y tendremos un maravilloso futuro!

• Francisco Gudiel – FG –

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