
Al conocer las noticias por los diferentes medios y redes sociales, vemos un mundo lleno de cosas algunas buenas, otras malas e inclusive algunas feas. Y no siempre lo que dichas noticias dicen, apuntan o auguran un mejor planeta tierra. Realmente es muy alarmante. «mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.» 2 Timoteo 3:13. El engaño, la mentira, el manoseo y la manipulación mental, emocional y sentimental de las personas, es el método para aprovecharse de ellas..
¿Qué son los principios y valores que nos gobiernan día a día? La inteligencia artificial lo describe así:
Los principios son normas generales y universales, que guían la conducta hacia el bienestar y la justicia. Funcionan como reglas independientes del contexto y sirven de base para las leyes y la moral.
En cambio, los valores son cualidades, atributos o ideales que las personas y las sociedades consideran positivos o deseables. Permiten evaluar situaciones según criterios éticos o morales, por lo que varían según la cultura, el momento histórico y el grupo social.
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Esto deja claro que los principios son diferentes a los valores. Además que los principios son generales y los valores son particulares. Todos tenemos principios y valores. Lo que sí es seguro, unos son de vida y otros son de muerte. ¿Los suyos que producen, vida o muerte? Allí está la gran diferencia. «Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.» Proverbios 18:20-21.
Los principios y los valores tienen que ver con haber sido creados por Dios. «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.» Génesis 1:26-28. Dios creó a una raza humana inteligente, capaz y creativa, con voluntad propia, sentimientos y emociones.
Puso de Su esencia en ella, de su bondad, de su benignidad. Le hizo una raza humana buena en sus intenciones y propósitos. «Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.» Génesis 8:21. Dios no le creó con maldad.
La maldad nace en la adolescencia y se consolida en la juventud, siendo importante el papel de los padres en la formación del criterio y carácter de sus hijos. «trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.» 2 Timoteo 1:5-7. Y es cuando se enseñan los valores particulares de la familia, la cultura, el momento histórico y el grupo social. Hay culturas y grupos sociales que se caracterizan por el abuso y maltrato de mujeres y niños, al grado que los gobernantes son los principales promotores de tales abusos y maltratos. Los principios son la base de los valores, porque los principios son el marco general de leyes en un país, y los valores son la motivación central que permite cumplir esas leyes. La familia enseña valores.
El ser humano es capaz de agradar a Dios por su misma naturaleza. Se hizo malo cuando oyó y obedeció a Satanás. «Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.» Génesis 3:1-6. Le dio la espalda a Dios y atendió las intenciones de Satanás, siendo echado entonces del huerto del Edén.
Pero internamente en su mente y corazón, el ser humano tiene todo para obedecer y agradar a Dios. «Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.» Romanos 2:12-16. Dios no ha dejado de creer y esperar en la humanidad, porque sabe que ella tiene toda la capacidad.
Y para ello dejó Su palabra para que el ser humano la oiga , la crea y la obedezca. «Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,» 2 Timoteo 3:14-16. Lo que la palabra de Dios hace en el ser humano, es aclarar y ordenar los propósitos y valores de vida.
Pero sin Dios en la mente y corazón, ¿Qué se puede esperar del ser humano? Nada bueno y productivo para el mismo y con quienes convive y se relaciona, para comenzar con su familia. Sin principios y valores lo único que interesa e importa es darle rienda suelta al placer inmediato sin medir consecuencias. Las características de los seres humanos alrededor del planeta tierra, son descritas con mucha claridad. «También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita. Porque de estos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquellos.» 2 Timoteo 3:1-9.
La prosperidad espiritual, almática y física tienen mucho que ver con nuestros principios y nuestros valores. «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» Mateo 6:33. La prosperidad auténtica y genuina es tripartita: Espíritu, alma y cuerpo.
• Francisco Gudiel – FG –
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