Increíble pero cierto. Así es. En un segundo dejamos de ser, dejamos de estar, dejamos de poseer. En un segundo se puede perder todo lo que tanto nos ha costado. Nada en la vida es permanente. Viendo las noticias del doble terremoto en Venezuela, vino a mi mente este versículo de la palabra de Dios: «El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo, Que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más.» Salmos 103:15-16.

¿Cuánto tiempo duró entre un terremoto ÿ otro? Fueron 39 segundos. ¿Cuánto tiempo duró aproximadamente cada terremoto? Como 20 segundos. Y cuando terminaron esos segundos, todo había caído al suelo, muerte y desolación era el resultado. Muchas personas habían perdido todo, incluso sus vidas. No se necesitó mucho tiempo para perderlo todo.

Por supuesto que muchas pérdidas en la vida son la sucesión de eventos, con el resultado de su suma convertirse en lamentables pérdidas. Estas pérdidas pueden ser familia, relaciones, amistades, empresas, trabajos, ministerios, estudios, oportunidades de progreso, propiedades, etc. Y estas pérdidas se hubieran evitado, si se hubiese actuado con sabiduría, responsabilidad y con diligencia.

Lo complicado es cuando las pérdidas llegan de manera imprevista. Incluso ni se esperan o se sospecha ocurran. Por ejemplo un infarto o un paro cardíaco en personas sin síntomas previos qué anuncien lo que podria suceder. Otro ejemplo un accidente vial cuando una persona ocasiona un choque que el vehículo golpeado no esperaba. Ocurren, llegan y afectan, dañan y destruyen vidas. ¿Qué hacer cuándo ocurren?

Lo primero es vivir cada día sin el temor de lo imprevisto. Ser positivo y optimista abre la puerta a la paz y la calma interior. No se puede vivir con temores y miedos al salir a estudiar, trabajar o pasear, porque se deja entonces de disfrutar, y se sufre sin razón. Para quienes creemos y seguimos a Jesús,  existe una promesa de seguridad.«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.» 2 Timoteo 1:7. Siempre vamos hacia adelante con valor y determinación, cada día.

Hay que dejar el negativismo y pesimismo a un lado. No se puede ni debe por ejemplo, estar pensando y temiendo ocurra un terremoto, que por supuesto puede suceder. Lo mejor es creer, confiar y esperar en Dios y que si ocurriera, saber que El nos peotegerá a nosotros y a nuestras familias, amigos, vecinos y compañeros. «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.» Isaías 41:10.

Prepararse por si ocurre es sabio y muy prudente. El problema está en que no tenemos cultura de prevención. Vivimos el día a día en las mútiples tareas del estudio y el trabajo. No invertimos en prevención y así estar mejor preparados cuando ocurra, si es que ocurriera. ¿Ha oído acerca de los 7 años de las vacas gordas y los 7 años de las vacas flacas? La Biblia comparte un ejemplo de prevención. «Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.» Génesis 41:35-36.

La prevención es la acción y el efecto de anticiparse a un riesgo o problema para evitar que ocurra o minimizar sus consecuencias. Es un principio fundamental en diversas áreas, desde la salud pública hasta la protección civil y el entorno laboral.

• RAE

Por eso, si estamos concientes que en un abrir y cerrar de ojos todo puede cambiar en forma total, vale la pena prepararnos con tiempo.

El ahorro es un elemento muy importante de previsión. Muy poca gente lo tiene. La mayoría gana dinero sin pensar que puede surgir una súbita e inoportuna necesidad, y encontrarse sin dinero para enfrentar y solventar lo que llegó de repente.

La compra de un seguro y servicio médico es otra forma. Al igual la adquisición de un seguro y servicio funerario. E incluso un seguro de automóvil lo más completo posible.

¿Qué sería lo ideal a hacer?

  • Cuidar, amar, respetar y apoyar a la familia,
  • Buscar corregir en uno mismo las actitudes y acciones en las relaciones.
  • Cultivar las amistades, dejando de ser mezquinos y hostiles.
  • Actuar con diligencia, seriedad y honradez en la empresa de la cual se es propietario. Tratar con respeto y equidad a los empleados, velando ppr su bienestar personal y familiar.
  • Llegar con puntualidad, siendo eficientes y no faltar al trabajo donde se está empleado.
  • Ser constantes y honestos en el ministerio que Dios haya dado.
  • No faltar a clases, poner atención respetando al maestro y cumplir con las tareas en los estudios.
  • Observar atentamente el momento, preparándonos para cuando lleguen las oportunidades de progreso.
  • Darle el mantenimiento necesario y oportuno a nuestras propiedades.
  • Cuidar nuestros comportamientos al llevar a cabo nuestras funciones y actividades diarias, para evitar accidentes.
  • Dormir bien, comer bien y dejar la vida sedentaria, para lograr una mejor salud

Si en un segundo cambia todo, es sabio y necesario preparse para cuando llegue la crisis. Y lo primero es tener a Dios en la mente y corazón, dependiendo de El en todo momento y circunstancia. No importa lo que sea, sepamos que únicamente Dios puede ayudarnos de verdad. El no se cansa de estar allí cuando creemos en Sus promesas, le seguimos e inclusive le servimos.

Lo segundo es prepararse con anticipación de manera que tengamos más capacidad de resolver lo mejor posible y menos traumatico, lo que llegue a nuestras.

• Francisco Gudiel – FG –

Deja un comentario

CITA DE LA SEMANA

«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.»

Salmos 119:105 RVR1960